Los HT triunfalistas terminan en ...
#ElOtroAñoSerá. Esa fue mi consigna desde que estuvimos en los ocho. VeÃa cómo hinchas de otros equipos se ponÃan en la final, sin darse cuenta que los partidos sólo se ganan cuando el árbitro señala el centro del campo.
Con prudencia, guardé silencio, ese que hace sabia a la gente mayor, no porque no tuviera la Santa Fe intacta, sino porque después del golpe sufrido el año pasado, con ese gol en el minuto de Dios, no querÃa volver a subirme en el bus de la victoria antes de tiempo. Aprendà que solo hasta el final puedo declararme vencedora.
El jueves una ilusión enorme crecÃa en los corazones roji-blancos capitalinos. Ansiedad dibujada en los rostros, ojos brillantes y la sed de triunfo que nos aqueja desde hace ya tanto tiempo era lo que se percibÃa en el CampÃn.
Once de la mañana y el estadio a reventar. Afuera, cientos de hinchas intentando entrar para acompañar a su equipo del alma. No importaron las ocupaciones y responsabilidades, lo único que era válido era ver a Santa Fe, asà no fuera la tribuna a la que normalmente asistÃan.
El desespero de muchos, para mÃ, era un buen presagio, imposible que los jugadores no sintieran toda la mÃstica que reviste el ser santafereño, pero al parecer no fue asà …
Cada vez me convenzo más de que si los jugadores, por un minuto, jugaran con el corazón del león, hace mucho tiempo habrÃamos sido campeones y en nuestro escudo tendrÃa, tal vez, el doble de estrellas.
Debo confesarlo, no habÃa llorado por la derrota, pero hoy, al recordar esa fatÃdica mañana y ver las imágenes de muchos llorando, niños desilusionados, además de escuchar canciones que demuestran nuestro amor incondicional al rojo capitalino, unas cuantas lágrimas se derramaron por mis mejillas y no por la derrota en sà misma,
sino por las esperanzas rotas, la fuerza que parece insuficiente para que quienes se convierten en nuestros Ãdolos, entiendan que ese uniforme y colores que defienden van más allá de lo deportivo, más allá de cualquier cosa.
Tengo la certeza que todos volveremos a la cancha, a gritar, a cantar, a sufrir y a llorar, pero espero que no sean más lágrimas de tristeza y frustración, ojalá sean de júbilo y emoción por haber conseguido aquello por lo cual hemos sufrido por 36 años y lo seguiremos haciendo hasta que por fin, nuestro sueño se materialice en la séptima estrella.
Sólo me resta decir: ¡Cómo no te voy a querer, si mi corazón es rojo, yo soy bogotana, SOY DE SANTA FE!
Twitter: @Morganadeleon
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