Mete Gol Tapa
Desde que tengo memoria, muy seguramente desde antes, mi gran sueño fue ser arquero profesional. Historias iban y venían. Algunos hablaban del famoso arquero soviético “La araña negra”, en medio de mis ficciones creé o me crearon, ya no sé cómo ocurrió, todo un mito acerca de la verdadera historia de aquel reconocido arquero. Para aquel entonces yo juraba y repetía en mis corrillos de barrio, que dicho arquero nunca en la vida había recibido un gol y que había muerto luego de tapar un penalti, pues era tal su compromiso, que había estrellado su cabeza contra uno de los travesaños para lograr tal hazaña; que luego se había levantado, despejado el balón y había caído muerto.
No sé en qué año descubrí que no era así y mucho menos cuándo supe que Marcos Col le había marcado el famoso gol olímpico, que muchos colombianos aún celebran. Lo cierto es que para mí la verdadera historia carece de la belleza que tiene la fantasía. Por lo tanto "La Araña Negra" para mí murió luego de tapar un penalti en alguna final irrelevante para la historia.
He de confesar acá que mi primer equipo no fue Santa Fe, mi primera excursión al estadio me llevó a un partido Tolima contra Millonarios, en las huestes del Tolima tapaba un buen arquero de apellido Clavijo, del que perdí el rastro tan rápido como lo descubrí. Ese fue creo que fue el año en que Tolima tuvo su primer subcampeonato, aunque es posible que me falle la memoria. Luego de que desapareció Clavijo del panorama y en las noticias deportivas no era mucho lo que podía descubrir para seguir una devoción por un buen arquero, comencé a deambular de equipo en equipo como unos seis meses, tal vez menos. Mi tío que era el encargado de llevarme al estadio estaba loco por convertirme a Millonarios, pero afortunadamente Vivalda era un arquero del montón.
Pero luego ocurrió el milagro, en un partido de la selección Colombia contra Paraguay apareció el “Mono Montoya”. Ese partido lo perdimos creo que cuatro a dos, pero la demostración del “Mono” fue monumental: desde ahí mi devoción quedó en Carlos Fernando. Y para mi alegría, unos días después se anunciaba como nuevo arquero del Grandioso Independiente Santa Fe. Desde ahí no fue necesario deambular de equipo en equipo, mi corazón se quedó en el León desde ese momento y para siempre.
Ya no era posible escoger otro jugador cuando jugaba penales o mete gol tapa, yo siempre gritaba primero que cualquier otro: “Yo me pido ser Navarro”. Alguna vez le hice honores, no tantas como hubiera deseado. Lo que sí sé es que es mentira que yo nunca he visto a Santa Fe campeón, lo he llevado al campeonato en más de una forma. No sólo fueron mis juegos con muñequitos, fueron miles de campeonatos que logró arrebatarles ese niño rubio que quería ser como Navarro Montoya y morir como la “Araña Negra”, a los demás niños que tenían sus propios ídolos. Lo único cierto es que a Navarro le debo esta pasión, le debo tardes de gloria, pero no puedo olvidar que, hoy en día, puedo seguir orgulloso sabiendo que en Santa Fe sigue tapando el mejor arquero que tiene Colombia. Así que Agustín puede dormir tranquilo sabiendo que dentro de algunos años algún adulto le recuerde que cuando era niño siempre gritó cuando iba a jugar mete gol tapa: “Yo me pido ser Agustín Julio”.
Francisco José Restrepo Jr.
![]()

Comenta esta columna haciendo click aqui
Las Opiniones expresadas en este espacio, son responsabilidad exclusiva de sus autores y no comprometen la opinión de Independientesantafe.com


