Santa Fe, víctima de varios engaños
El primer engaño de cual fue víctima Santa Fe, es la documentación adulterada de un señor que fingía tener diecisiete años, cuando en realidad tenía veintidós.
Qué culpa tiene Santa Fe, si la entidad pública nacional dedicada al registro y documentación de los ciudadanos, es decir, la Registraduría Nacional del Estado Civil avala documentos que no corresponden a la realidad.
Engaña el jugador que dice mentiras, el representante del jugador que negocia el jugador haciéndolo pasar como sub-18, los padres del jugador quienes sabiendo más que nadie la fecha de nacimiento de su hijo, nunca se pronuncian al respecto, engaña la ya mencionada Registraduría Nacional del Estado Civil expidiendo documentación que falta flagrantemente a la verdad.
Todos estos que engañan, no engañan solamente a Santa Fe, engañaron también a todo el país, pues quedó visto para los colombianos y por los menos los otros nueve países miembros de la Conmebol (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela) que la Federación Colombiana de Fútbol también fue víctima del mismo engaño.
Ahora, cabe el interrogante. ¿Fue víctima la Federación Colombiana de Fútbol o fue cómplice mudo del engaño?
Porque si se pone en tela de juicio a Santa Fe, podría preguntarse lo mismo de la FCF.
La deslealtad hace parte también de este extraño círculo de intereses, pues en aras de la unión entre pares, del apoyo entre colegas, el Deportivo Independiente Medellín hizo gala de su nula ética deportiva y de compañerismo.
Desleal el DIM porque se vio claramente que ellos eran conocedores del caso del jugador timador, pues transcurrió estrictamente el tiempo mínimo necesitado para instaurar la demanda del partido. Los dirigentes del DIM lo sabían de antemano, mucho antes del juego que enfrentara a Santa Fe y DIM en Bogotá. Si lo sabían con antelación y fueron cómplices silenciosos pues callaron cobardemente mientras el jugador vestía la camiseta de la selección nacional. Debieron haber hablado y salvar a la Federación Colombiana de Fútbol, ahora parte de este intríngulis aburridor, generador de suspicacias, conspiraciones, complot, intrigas y confabulaciones.
Yo, de los dirigentes de Santa Fe, pediría inmediatamente la devolución de los jugadores prestados. Esgrimiendo qué motivación, pues esa de la que se ha estado hablando, la falta de lealtad y de colaboración con un compañero de asociación en la Dimayor.
Pues si de confabular contra Santa Fe se trata, pues me pondré del lado de la orilla contraria. El presidente del DIM lo sabía y calló. Calló y como miembro de la Dimayor, es cómplice del engaño al permitir alinear dicho jugador en la selección. ¿Qué sanción le cabe al DIM?
Qué actitud tan desleal la del DIM. Santa Fe ha apoyado este semestre ese equipo con préstamo de jugadores. Los señores Luis Fernando Mosquera y César Valoyes, fueron prestados de buena fe al club demandante. ¿Así pagan? La lealtad hubiera consistido en que al estar enterados del tema de la documentación falsa, ellos hubieran avisado a Independiente Santa Fe de la adulteración en los papeles del jugador sub-18.
¿Quién sabe cuántos jugadores más habrá igual? ¿Quién sabe qué personas tengan conocimiento de estos posibles casos? Y Están a la espera que el equipo contrario de turno les dé la oportunidad de alinearlos para poderles ganar los puntos en una demanda y no deportivamente, en la cancha, como debe ser.
Si la forma de ganar los puntos no es de la forma deportiva, sino demandando, el DIM seguirá siendo DIM, pero no Deportivo Independiente Medellín, sino Demandante Independiente Medellín.
Santa Fe no hubiese alineado un jugador a sabiendas del riesgo que hubiera de perder lo ganado en la cancha. Santa Fe acá es solo víctima de muchos engaños y colegas desleales.
No es posible tampoco redimir de toda culpa a Santa Fe. Cabe solamente la responsabilidad de no escrutar minuciosamente la documentación entregada al club por jugadores y empresarios. Eso si es responsabilidad de Santa Fe. Igual, Santa Fe es culpable por ese motivo de alinear un jugador que adulteró su edad.
Pero, ¿dónde queda la ética? Que pobreza ética y que inequidad en la forma de impartir justicia. Esto ya raya en lo aberrante. ¿Dónde queda la culpabilidad de los demás? ¿O es que no hay más culpables?
¡Seamos serios! O se culpa a todos a no se castiga a nadie.
Ariel Díaz Moratto es un incondicional hincha del eterno primer campeón INDEPENDIENTE SANTA FE e ininterrumpido lector y visitante del website independientesantafe.com durante años


