El buen hijo vuelve a casa.
Ya se ha ido de Santa Fe cuatro veces, todas ellas por pensar en su futuro. Ha vuelto la misma cantidad de veces tal vez pensando en lo mismo. Esta vez ese sentimiento es más fuerte porque es más tangible. Por fin podrá mostrarse con su amado equipo en un torneo importante.
El buen hijo vuelve a casa.
Por Alejandro Cifuentes Solano
Ya se ha ido de Santa Fe cuatro veces, todas ellas por pensar en su futuro. Ha vuelto la misma cantidad de veces tal vez pensando en lo mismo. Esta vez ese sentimiento es más fuerte porque es más tangible. Por fin podrá mostrarse con su amado equipo en un torneo importante.
Las épocas de deambular por clubes que no lo apreciaban al parecer han llegado a su fin. Racing de Santander, Deportivo Cali, Once Caldas y Al Shabab quedaron en el pasado. Hoy, por fin, se da la oportunidad de figurar a nivel continental.
Jugar la Copa Toyota Libertadores es tal vez la gran consagración para cualquier jugador nacional. Sin embargo –ya dejando de lado un poquito lo romántico- me preocupa la relación que exista actualmente entre Léider y Germán “Basílico” González. No quiero empezar a polemizar ni a prender incendios. Pero ya vivimos la realidad de que no son muy amigos y que González lo pensó más de una vez para ponerlo a jugar.
Y me preocupa mucho más el hecho de que en la nómina haya quedado Armani. Me pregunto quién va a ser el sacrificado este año. Porque dudo mucho que el pensar de “Basílico” cambie en veinte días. Seguramente tendrá la difícil decisión de sentar a Léider o a Yánez. O por qué no ponerlo a jugar en el torneo nacional. Sería una decisión salomónica. Sin embargo, acá también necesitaremos resultados y el hombre en verdad no es que nos haya dado muchos. Bueno, todo a su tiempo. Primero viene la Copa.
Ojalá Germán venga menos testarudo. Otra vez los refuerzos suenan bien y espero que pare bien el equipo. Porque el equipo ya está armado.
¡Qué buena mezcla la de este año! Experiencia –Olveira, Ramírez, Preciado, Delgado- y juventud –Gamarra, Hidalgo, Suárez, Yánez, Neco- Ojo, por ser jóvenes no son malos. Acá no se está experimentando. Eso fue en tiempo de Comesaña. Hoy, los tiempos son otros y ya el proceso pasó. Hay que construir empresa. Echar para arriba y no volver a mirar para abajo. Claro; sin olvidarnos de esos duros momentos que pasamos. Esos que no debemos olvidar para mantener la esencia.
Vienen la Copa Toyota Libertadores y el torneo local. Hay que ser protagonistas en ambos. En el primero, ganar lo que más se pueda. En el segundo seguir como venimos: ganando los clásicos y seguir así de visitantes. Solo toca mejorar de locales –acá fue donde Santa Fe perdió más el año pasado.
Muchos planes, muchos proyectos, muchas metas. Caras nuevas, caras viejas.
Para la hinchada, tal vez lo más importante es que Léider está de vuelta.
El buen hijo siempre vuelve a casa. Y como tal, su gente le dará el mismo recibimiento que le ha dado las otras veces.
Ya va a cumplir su sueño de jugar un torneo internacional importante.
Solo queda uno: Ganar la séptima estrella para Santa Fe.
Bienvenido de nuevo, Léider.
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