Entre la razón y el Corazón
Es cierto que en el último año, Independiente Santa fe ha tenido un resurgir en muchos aspectos que han avivado el amor entre todos sus hinchas. Es cierto que a mitad de 2005 el equipo volvió a una final después de muchos años. Es cierto que después de 26 años vuelve a una Copa Libertadores de América –o por lo menos a su fase previa-. Y Es cierto que el equipo aspira a grandes cosas –no se puede esperar menos-.
Entre el amor y la razón
Por Alejandro Cifuentes
Es cierto que en el último año, Independiente Santa fe ha tenido un resurgir en muchos aspectos que han avivado el amor entre todos sus hinchas. Es cierto que a mitad de 2005 el equipo volvió a una final después de muchos años. Es cierto que después de 26 años vuelve a una Copa Libertadores de América –o por lo menos a su fase previa-. Y Es cierto que el equipo aspira a grandes cosas –no se puede esperar menos-.
Pero también es cierto que el presidente del equipo Eduardo Méndez puso a desvariar a todo mundo con los exorbitantes precios de la boletería para el partido contra Atlético Defensor Sporting en el Campín, apostando a la fidelidad de una hinchada ávida de éxitos de su amado equipo.
Ya lo había hecho en la primera final del año pasado, con un excelente resultado para las arcas del equipo: 1.200 millones de pesos de taquilla. Pero otro muy malo para él: reventa, dudoso manejo de la boletería por parte de los empleados del mismo equipo y la desastrosa organización para la entrega de las entradas.
A pesar de todo eso, la gente cumplió –no los cinco mil de siempre sino muchos más-.
Hoy, los precios vuelven a estar igual de altos, las colas iguales o más largas y el desorden más insoportable que antes.
¿De qué sirvió que mucha gente comprara las boletas para el partido contra Defensor desde el 5 de enero, si igual tendrían que hacer fila por más de 6 horas para tenerlas en sus manos? ¿De qué ha servido abonarse o carnetizarse?
Ojalá el presidente Eduardo Méndez recapacite y que, por la clasificación a la zona de grupos de la Copa Libertadores, medite sobre el costo de las boletas, se reconcilie con las hinchada dándole el trato no sólo económico sino personal que se merece, y verá que este matrimonio puede dar excelentes resultados a mediano plazo.
Santa Fe ya está cumpliendo en lo deportivo, en lo administrativo y en lo económico. Falta que cumpla con lo humano. Que reconozca que está ahí en gran parte por toda esa gente que ha creído a pesar de las pésimas décadas pasadas; gente que sigue comprando las boletas, los abonos, el carné, las camisetas. Querido Club Independiente Santa Fe, respétenos.
Tarde o temprano la gente empieza a cansarse, y su mejor forma para demostrarlo es faltando al estadio, que en última instancia es lo que más le duele al Club.
Afortunadamente todos anteponemos el amor por este equipo a la razón, de lo contrario la situación sería muy diferente.
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