La verborrea de “El Bolillo”, duele más que mil bolillazos
Esta es la primera vez que me pronuncio directamente respecto al desempeño de Hernán Darío Gómez en casi ocho meses de gestiones al frente de Independiente Santa Fe.
Por: SIN REMEDIO
Ocho meses que han pasado sin pena ni gloria. No podemos decir que muchas glorias son los cinco goles que se le hicieron a Atlético Nacional o el gol agónico de Valoyes a Millonarios en el último clásico del torneo anterior. Esas no son glorias. Son alegrías pasajeras, que con el paso de los partidos ya están sepultadas bajo toneladas de polvo y recubiertas de telas de araña.
Ocho meses en los que Independiente Santa Fe, no ha demostrado absolutamente nada de lo que se supone debe hacer. Ni siquiera ganar modestamente, pelear un partido hasta el final, ser favorito a algo. No. Ni siquiera para eso.
Sin embargo analizo más a fondo, y pienso que eso les pasa a todos los equipos. Rachas negativas les pasa a todos. ¿Cuándo acaban? No idea. Pero pasan.
Lo que no me parece bueno para nadie, es la verborrea con la que el técnico enfrenta todas las entrevistas que da, sin importar el medio ni si se dirige a practicantes de Universidad o a los altos jerarcas del periodismo deportivo.
Ese discurso de “Santa Fe no está preparado para ganar”, es más doloroso que mil bolillazos en las costillas. ¿Dónde quedó aquello de la ambición –sana-, aquello de querer ganar todo, aquello de las aspiraciones?
Sin embargo, Gómez es fiel a su escuela. Recordemos que fue aprendiz, mano derecha, alumno, pupilo, compinche y más, del otrora exitoso técnico Maturana. Y digo que es fiel a su escuela, porque “Pacho” y su frase: “Perder, es ganar un poco” truncó la evolución del fútbol en este país, y Gómez con sus frases está truncando la evolución de Independiente Santa Fe, quien siempre manda a la cancha a sus muchachos sin ninguna ambición, salen con los brazos caídos desde que pasan el túnel.
Ahora se pavonea ante las cámaras diciendo que en Colombia, la táctica en el fútbol pasó de moda, y que ahora Santa Fe va a ser un equipo que se centrará en la táctica fija, que el equipo no va a tener orden en la cancha. Mejor dicho, ahora sólo haremos goles de tiro libre, y los jugadores parecerán los conejitos del comercial de baterías, cada cual para su lado.
¿Estas son palabras de un técnico de fútbol, con un gran sueldo en dólares, y que está obligado a ser campeón? Y me disculpan por usar la palabra campeón, pero es que este equipo no debe aspirar a menos. Y hoy lo pienso con más fuerza. Porque cada vez que leo o escucho a Gómez, siento que está acá metiéndonos los dedos en la boca a todos los hinchas, con su discurso de “bajo perfil”.
Es una lástima que el señor Farfán, haya sacado por la puerta de atrás al señor Castro, para traernos a un viejo técnico, de pensamiento obtuso, y lo peor de todo: que llegó a dar bolillo con su discurso mediocre y calentador de oídos.
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