Sensatez y Sentimientos
Bueno, pasó lo que muchos sabíamos que iba a pasar: Independiente Santa Fe –ratificando esa campaña tan mala- se quedó por fuera de los cuadrangulares finales. Algo sin lugar a dudas triste, ya que todos deseamos, por lo menos, tener fútbol mes y medio más. Fútbol por unas cuantas semanas más, eso es todo.
Bueno, pasó lo que muchos sabíamos que iba a pasar: Independiente Santa Fe –ratificando esa campaña tan mala- se quedó por fuera de los cuadrangulares finales. Algo sin lugar a dudas triste, ya que todos deseamos, por lo menos, tener fútbol mes y medio más. Fútbol por unas cuantas semanas más, eso es todo.
Por: SIN REMEDIO
No quiero ni pensar en las tres fechas que quedan del torneo. ¿Para qué? ¿La Reclasificación? ¿El descenso? ¿El honor? Yo creo que el que sigue ahí pegado es por el simple hecho de costumbre. Yo ya apagué la radio. No más. Vuelvo a seguir a Independiente Santa Fe hasta el próximo semestre. Serán unos dos meses de sequía futbolera, ya que yo no sigo otras ligas extranjeras. Así es que digamos que durante este tiempo me desintoxicaré del nefasto Santa Fe de “El Bolillo”.
Ya en este punto de la columna muchos me estarán tratando de apátrida, “Judas” o mal hincha. Seguramente lo dicen desde el punto de vista del sentimiento, desde el encasilladamente llamado “aguante”, desde el enceguecido punto en el que al equipo se le acompaña en las buenas y en las malas; desde el punto de vista de “llevo a Santa Fe en el corazón y es mi primer amor”; aclaro que uso esta frase no por bromear sino para ser más gráfico aún.
Y les digo que no. Tal vez soy tan o más hinchas de Independiente Santa Fe que algunos de los que leen estas líneas. Líneas que escribo desde el punto de vista de la sensatez. Ése que me obliga a analizar la situación total del equipo. Ése que sin cortinas de humo de por medio me hace ver más rojo que nunca el color de mi equipo que siempre he seguido, pero al que nunca le perdonaré una falta de respeto como la que nos viene cometiendo desde la dirigencia de Pedro Sarmiento, para no ir tan lejos. Los nuevos pequeños hinchas de Santa Fe, están creciendo viendo a un equipo perdedor, sin alma, sin triunfos que es lo peor.
Hablo con la sensatez de saber que mi equipo está mal. Muy mal. En lo deportivo y en lo administrativo. Obviamente si una empresa, sin importar el mercado al que pertenece, pasa dos años sin rendir frutos positivos, pues es porque sinceramente no sirve. Algo está mal. Toca buscar los elementos que no sirven y eliminarlos. Pero toca hacerlo a tiempo, antes que la empresa esté al borde de la quiebra y después la única solución que quede sea la de cerrarla.
Hablo desde la sensatez que me inundó cuando fui a algunos partidos de Santa Fe. Y por sensato digo que vi a un equipo muerto, derrotado desde el camerino, sin ambición, sin ganas de brindar un buen espectáculo que agradeciera lo costosa que les sale la ida a los cinco mil de siempre. La sensatez me hace ver claramente que este equipo dio lo que pudo dar. No había más. La verdad ya estoy confundido. No sé si la culpa es del técnico saliente o de los jugadores. ¿Será de ambos? Pues bien, uno ya se fue, los otros también deben irse detrás. Y sí, arrancar otro proceso que espero sí evolucione, sí vaya para adelante.
La sensatez me hace ver a mi equipo burlado y vapuleado no sólo por los equipos contrarios sino por sus mismos dirigentes y jugadores. Lo están exprimiendo. Ahora el “León” parece un triste gatico que se asusta con su propia sombra del pasado. Un pasado lo bastante lejano como para no saber qué es dar una vuelta olímpica en 32 años de vida que tengo. Es una lástima ver a mi equipo tan mal.
Y lo peor es que, siendo más sensato aún, dudo que este problema se solucione en las tres fechas que quedan o en el próximo torneo.
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