Horas Grises de un Lunes sin Lluvia
Ante magros resultados comentarios profundos ...
Aunque no es la primer vez que sucede, y posiblemente tampoco la última, hoy para nosotros - los hinchas santafereños - es de nuevo un día de aquellos en que la sonrisa difícilmente se asoma a nuestros labios mucho menos a nuestro corazón.
Y no es porque nuestro querido “Expreso Rojo” haya sido derrotado, se encuentre definitivamente eliminado de toda opción en la carrera por esta primera estrella del 2004 o haya perdido la final del campeonato. No.
Es un día gris, triste e invernal - aunque brille el sol alrededor del mundo - simplemente porque el equipo no marcha como debería ser. Porque no funciona como podría funcionar y porque no triunfa como está llamado a triunfar.
Independiente Santa Fe 2004 para desconsuelo de todos cuantos alimentamos esta inextinguible esperanza de verlo victorioso y campeón, comienza otra vez a parecerse seriamente a esos Santa Fe inseguros, inexpertos y mal dirigidos de tantas temporadas que comenzaron presagiando jornadas de palmas y laureles pero que terminaron apagados y a la sombra de conjuntos menos grandes pero más productivos.
El juego de este pasado Domingo en nuestra casa no tenía porque terminar cero a cero. Pero así lo registra ahora el marcador oficial, y así mismo originó dañino esta cicatriz que al corazón desgracia.
No teníamos que perder y ante el frío marcador pues no perdimos.Pero tampoco ganamos y es más derrota ese empate que cualquier contraste. Porque estamos cansados de música sin ritmo, de baile sin pareja...
Empatar cero a cero en El Campín con un deportivo Cali al que pudimos haber avasallado no fue perder pero dolió como un fuetazo.
Y no queda otro paliativo que esperar un decidido cambio de actitud y un giro inmediato por la gloria o conformarnos como el tonto de la historia con que este mismo dolor y sensación contraria de cada fecha o principio de semana le sea común a todos los muchachos, a toda la plantilla directiva y en especial a nuestro imperturbable amigo; el uruguayo que se cansó del sol de Barranquilla y decidió tomarse un “todo-pago” cambio de aires en nuestra noble capital cuna de sanos ideales y casa natal de pacientes ciudadanos que por herencia y tradición debemos compartir sin protestar siquiera nuestro amado cielo sabanero con todo tipo de personas atraidas a estos lares más por razones monetarias que por loables esperanzas.
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