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Análisis: La suma perfecta
Análisis: La suma perfecta

“34 años de sequía”, “34 años sin títulos”, “34 años de espera”, “34 años soñando”… estas son fácilmente las frases que más han repetido los medios de comunicación, los amantes del fútbol colombiano, los curiosos o los que simplemente de improvisto se enteraron del triunfo, el histórico 18 de noviembre, del ahora dueño de la Copa Postobón: Independiente Santa Fe.
Sin embargo, hay un grupo que las ha dicho con total sentimiento, con el alma y que esperó pacientemente el momento en el cual el equipo “cardenal” se consagrara como campeón, nuevamente, de un torneo nacional. Ellos son los hinchas del equipo capitalino, los que van al estadio, los que dejaron de ir, los de ahora y los de siempre.Un logro que se debe en parte a un equipo que, a pesar de todo, se entregó en la cancha, trabajó por conseguir la victoria y ahora disfruta de la satisfacción que puede sentir un jugador cuando ha disputado la final de un torneo profesional y solamente tiene recuerdos alegres de sus goles, los de sus compañeros y el momento indescriptible de la premiación, cuando el gran protagonista de la final por los penales, Agustín Julio, levantó la copa. Independiente Santa Fe era campeón y lo que vino fue un desborde de emociones que hace mucho tiempo todos querían sentir.
Ahora este hecho está lleno de elogios a los once protagonistas, a los que estuvieron en el campo y fuera de él, a los que pertenecen a la institución santafereña y un agradecimiento especial al actual técnico del equipo Germán ‘Basílico’ González. Un hombre que, como todos los que se hayan desempeñado en su cargo, alrededor del mundo y en la historia del fútbol, ha recibido infinidad de críticas por malas decisiones en un partido específico, por dos pérdidas consecutivas, por falta de actitud o por lo que se les ocurra.
En este momento, es precisamente ‘Basílico’ el que estará presente en la historia como el gestor del hoy campeón de la Copa Postobón y quien seguramente no dejará su misión en el equipo con lo construido hasta ahora, ya que viene el nuevo reto al que este domingo se enfrentarán los integrantes del "expreso rojo", con el único fin de buscar el anhelado título de la Copa Mustang, donde se tienen muchas posibilidades, la felicidad y la motivación intactas.
Con este triunfo se dio la combinación que todo equipo ganador debe tener, las dos características y los respectivos responsables dando todo de sí mismos para ver de nuevo a su grupo campeón:
1. Resultados: En este punto tanto el técnico como los jugadores se mostraron comprometidos con la meta propuesta, ser campeones de la Copa Postobón
2. Pasión y entrega: Por el anterior compromiso es evidente que los jugadores santafereños contaban con ese valor agregado que todo competidor necesita, pasión por lo que está haciendo.
Ahora bien, no fueron solamente ellos quienes se vieron beneficiados con este triunfo. Los hinchas “cardenales” volvieron a ser protagonistas, estuvieron ahí con su equipo, lo apoyaron, celebraron en grande, en familia y ahora se espera de ellos la misma entrega para los cuadrangulares que seguramente tendrán a Independiente Santa Fe en el escalón más alto del podio.
La entrega y la calidad de sus jugadores, un técnico comprometido que le devolvió la identidad al equipo y una hinchada sufrida que esperó pacientemente tres décadas, se convirtieron en los causantes de una suma perfecta que dio como resultado un título soñado. Ahora, el objetivo es que esta ecuación dé como resultado la séptima estrella.


