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Análisis: Campanazo de alerta
Análisis: Campanazo de alerta
La sorpresiva derrota en Armenia destapó todos los errores defensivos que el conjunto "cardenal" había venido mostrando desde la primera fecha del campeonato. Sin embargo, el inesperado resultado no es causal para empezar a pedir cabezas antes de tiempo, sino que se tiene que convertir en un punto de inflexión para lograr equilibrar el nivel del equipo.
Para nadie es un secreto que la mayor debilidad del Santa Fe 2009-II es la defensa. Desde las primeras jornadas, se empezó a notar que la claridad con la que el "expreso rojo" atacaba no era proporcional a la manera en la que se defendía. No obstante, hasta antes del partido del fin de semana anterior, los errores defensivos no le habían costado una derrota a los santafereños, quienes el domingo tuvieron que soportar un resultado que no esperaban ante un rival que no fue tan superior como para obtener el resultado que se dio al final.
Esta vez, el amor propio y la capacidad ofensiva del equipo no alcanzaron para corregir los errores de la parte de atrás. El Quindío llegó pocas veces al arco de Agustín Julio y no tuvo tanto tiempo el balón como lo tuvo Santa Fe, sin embargo, en tan sólo tres llegadas logró definir el encuentro. Con tiros de media distancia, los locales, que se aprovecharon de la mala marca de los bogotanos, concretaron un partido que por apartes se les complicó y que estuvo cerca de terminar en un empate.
Precisamente, la preocupación que se ha suscitado entre los "cardenales" se debe a que la derrota se dio por culpa de los errores propios y no a fortalezas del Quindío que, sin ánimos de demeritar el triunfo que consiguió, no fue un equipo que haya arrasado con Santa Fe en la cancha. El panorama se complica con el hecho de que las equivocaciones no son nuevas, sino que son faltas que ya se han venido cometiendo y que hasta el momento no se han corregido. La derrota en Armenia se tiene que convertir en un campanazo de alerta para el equipo albi-rojo, para que no vuelva a obtener el resultado que se trajo del estadio Centenario.
Gran parte del mal nivel que presenta la defensa bogotana se debe a la irregularidad de algunos de sus jugadores. El central Andrés Felipe González no se ha convertido en una cuota de garantía, ya que, a pesar de su convocatoria a la Selección Colombia, desde que llegó a Santa Fe no ha mostrado su mejor nivel y ha tenido responsabilidad en algunos de los goles que se le han anotado al equipo. Por ejemplo, tiene cierta culpabilidad en los goles del conjunto de Armenia, debido a que la falta de presión de los centrales "cardenales" le dieron toda la tranquilidad a los delanteros del Quindío para que sacaran los remates que terminaron en gol. Además, en el partido contra el Junior, el delantero Teófilo Gutiérrez lo dejó fácilmente en el camino en la jugada del primer gol de los barranquilleros.
Javier Arizala, por su parte, se ha venido equivocado constantamente por la lateral izquierda. Al santafeñero le cuesta subir al ataque, porque cada vez que lo hace no puede mandar un centro con precisión y termina favoreciendo al rival de turno. Además, también tiene problemas al momento de defender, por lo que el sector izquierdo se ha convertido en uno de los más débiles del equipo albi-rojo. Cuando Arizala llegó a Bogotá, era el lateral de la Selección Colombia, sin embargo, en la capital de la República, a pesar de tener la titular, no se ha logrado consolidar y deja muchos espacios en su zona. ¿Será el momento de volver a darle la oportunidad a Francisco Delgado o de probar nuevamente con Ricardo Villarraga?
Los otros dos defensas albi-rojos han cumplido. Carlos Valdés, quien llegó como refuerzo para este semestre, ha logrado equilibrar la zaga de atrás del "expreso rojo" y le ha dado mayor seguridad al equipo. En el último partido, Váldes no estuvo por tener que cumplir una sanción por acumulación de tarjetas amarillas y, precisamente, los errores "cardenales" salieron a relucir. Por su parte, Sergio Otálvaro, a pesar de sus debilidades al momento de defender, se ha convertido en una pieza fundamental del equipo, ya que sus constantes salidas por el sector derecho han permitido crear parte del juego ofensivo que ha caracterizado a los bogotanos durante el campeonato. Otálvaro se estaba convirtiendo en una de las figuras albi-rojas en el último partido, antes de que Germán González decidiera sustituirlo.
El principal problema del medio campo santafereño es que el único jugador que realmente defiende es el argentino Maximiliano Flotta, a quien nadie le discute su actitud aunque a veces cae en el juego fuerte y normalmente termina con una amarilla tras su espalda. Los otros dos volantes de primera línea son Yulián Anchico y Juan Carlos Quintero, quienes, a pesar de que pueden cumplir con una labor de marca, el mayor aporte que hacen es en el momento en el que el equipo ataca. Sin embargo, cuando se van arriba no vuelven rápidamente a su posición y dejan muchos espacios en la mitad de la cancha que terminan siendo aprovechados por los rivales.
Con este panorama, ¿por qué no intentar con un cambio de módulo táctico? Hasta este momento, Santa Fe ha venido jugando con un 4-3-1-2, que le ha dado resultados en la parte de adelante pero que ha presentado los errores defensivos que ya se han tratado. Si uno de los principales problemas, es que en el medio campo no hay una defensa adecuada sería interesante que se buscara jugar con un 4-4-1-1, en donde se arriesgue a un delantero para darle mayor equilibrio a la mitad del equipo. Hasta esta fecha, el mejor socio del delantero Julio Gutiérrez ha sido Omar Pérez, quien además es el segundo goleador del equipo detrás del chileno. Yovanni Arrechea no ha cumplido y ha mostrado un mal nivel en los partidos que ha jugado y Daniel Néculman, a pesar del gol, no hizo un buen partido ante el Quindío y, además, es un jugador de área similar a Gutiérrez por lo que se quitarían espacios entre los dos. Según el técnico González, Mario Gómez aún no está listo en la parte física para poder disputar los 90 minutos de un partido y, si bien es fundamental para mejorar al ataque, no es una ficha que contribuya para darle equilibrio a la defensa del equipo.
Con la salida de un delantero, se permitiría el ingreso de un volante de marca, que podría ser Osnéider Álvarez, para darle mayor equilibrio a la zona defensiva santafereña y permitirle a Quintero y a Anchico generar más juego ofensivo, aprovechando que parte de sus responsabilidades en marca serían cumplidas por el nuevo mediocampista.
No es tiempo para renuncias
Pero, pese a los problemas defensivos que ha venido mostrando el equipo, la derrota no se puede convertir en una causa para empezar a pedir la cabeza del técnico Germán González y para decir que este semestre ya está completamente perdido. "A Santa Fe también le sirve perder", como bien lo dijo "Basílico" luego de que terminara el partido ante el Quindío, ya que la derrota desnudó completamente los errores que se tienen que corregir para darle un mayor equilibrio al equipo. Además, al "expreso rojo" lo apoyan los resultados y, hasta el momento, cuenta con 18 unidades, sin contar la demanda del Medellín, que lo tienen entre los primeros equipos del campeonato.
Ya sea con un cambio en la figura táctica o con el reemplazo de algunos jugadores, en donde debería volver a aparecer Luis Manuel Seijas por lo menos en la banca, lo cierto es que Santa Fe tiene que corregir estos errores si se quiere convertir en un serio aspirante al título y no termine repitiendo la ya conocida historia en la que se empieza bien el torneo, pero a medida que van pasando las fechas el equipo se empieza a desinflar. El fin de semana, por primera vez los errores le costaron una derrota al equipo. Es deber de los jugadores y del técnico que está primera vez, sea también la última.


