El estratega cardenal se confiesa ...
El nuevo técnico de Santa Fe nos abrió las puertas de su intimidad de par en par y en la pesquisa encontramos un ser muy humano, sensible si se quiere y que no se considera ni uruguayo ni colombiano, sino un simple ciudadano del mundo.
"Puedo cometer errores, pero siempre he caminado sobre algunos valores que para mí no son negociables y que los aprendí en la escuela, la calle y el hogar"
Por. Fabián Mauricio Rozo C. de Diario Deportivo
Es serio, o mejor, muy serio, pero nada malhumorado y por el contrario, alegre a su estilo. "Nunca fui un hombre demasiado divertido ni nada", confiesa, pero en cambio se considera "obsesivo con el trabajo, la responsabilidad, el compromiso". Así se autodefine Julio Avelino Comesaña, uruguayo de nacimiento que hace tres décadas llegó a Colombia y desde entonces, se convirtió en un compatriota más.
Hablar de su vasta trayectoria como jugador y técnico en este caso sobraba porque no necesita de carta de presentación alguna en el fútbol nacional. Interesaba mejor ir más allá del hombre de blanca cabellera, férrea mirada y acento charrúa que todos reconocen.
El Comesaña hombre, de carne y hueso, no el técnico de carácter y por momento impulsivo, acepta la invitación de independientesantafe.com, para sentarse con Fabián Mauricio Rozo del Diario Deportivo y contar todas aquellas cosas que el campo de fútbol no deja ver. Esta vez el objetivo fue llegar hasta su intimidad a través de una táctica simple y eficaz: contragolpear su seriedad a través de los mejores recuerdos de su vida. ¿El resultado?, mejor léanlo.
Mucho gusto ...
Soy Avelino Julio Comesaña López. Nací un 10 de marzo de 1948 en Montevideo, Uruguay
Estoy casado con Amanda Alicia Albanese. De nuestro hogar hay tres frutos: Lorena Laura, Martín y Vanina Cecilia. Mi trayectoria como jugador se inició en las divisiones menores de Peñarol, en las que estuve tres años. Profesionalmente me inicié en Racing de Montevideo en 1967. Al año siguiente ficharía por Gimnasia y Esgrima de La Plata, donde estaría hasta 1970.
En el 71 pasé a Kimberley de Mar del Plata y en el 72 pasé a Millonarios. En la temporada 73 jugué en Junior y después volví a mi país para estar con Danubio (73).
Retornaría a Colombia para defender nuevamente la camiseta de Junior, donde estuve del 75 al 79 y ya los dos últimos años de carrera activa fueron con Medellín (80-81).
Mis inicios como técnico también fueron con el DIM (81-82) y del 83 al 86 fui técnico en propiedad del 'Poderoso'. Al año siguiente dirigí al Cali y en el primer semestre del 88 estuve con Guaraní de Asunción. En los seis meses restantes de ese año hice el curso de entrenador de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). A finales del 89 y todo el 90 estuve con Danubio. Para el 91 dirigí a Junior, en el 92 de nuevo al Medellín por los primeros seis meses y desde el segundo semestre hasta el 94 estuve sentado en el banquillo juniorista.
En el 95 firmé con Santa Fe, en el 96 fui al Tolima y ese mismo año viajé a Chile para orientar a Unión Española. Regresaría a Colombia y como por variar, otra vez para dirigir a Junior del 96 al 97. En diciembre del 98 me ofrecen la dirección de las divisiones menores del Medellín y luego ser manager, cargos que ocuparía hasta enero del 2002.
En febrero de ese año vuelvo a Junior, donde estuve hasta finales de septiembre.
Después de casi siete meses de inactividad, vuelvo a la dirección técnica para asumir uno de mis grandes retos: Independiente Santa Fe.
Una alegría ...
"Han habido momentos duros en la vida, pero ningunos comparables con la pérdida de los padres de uno. A uno le duele cuando le toca a otras personas, pero pareciera que nunca le fuera a pasar a uno y fue así como la muerte de mi madre María me hizo abandonar el fútbol activo. A comienzos del año 81, estábamos en Ecuador para jugar un partido entre Medellín y la selección de ese país. El técnico era Leonel Montoya y en plena charla técnica entró una llamada. Me pareció extraño y no sé porqué me pareció que era conmigo. Después del partido supe que un accidente de tránsito había perdido la vida y todo eso me desacomodó.
Lo de mi padre fue distinto porque ya se veía venir, estaba previsto y uno se va adaptando y acostumbrando a eso. Lo demás son momentos que pasan rápido, derrotas en el fútbol por ejemplo, pero en ese sentido me recompongo. El vivir fuera de mis raíces, de mi tierra de origen, me ha hecho entender y endurecerme en muchas cosas".
El oso ...
"De pronto algunas reacciones que he tenido en la cancha como aquella vez en el Metropolitano cuando dirigí por primera vez a Santa Fe. Es difícil hacerle entender a la gente lo que uno siente, en ese momento sentí el deseo de salir corriendo del estadio o meterme a la cancha y opté por la segunda porque vi que teníamos algo en las manos y se nos escapaba. Fue mi reacción, una zafada de cadena como decimos.
Y cuando me veo en la televisión me avergüenza, como el día de rueda de prensa en Santa Fe unos días atrás, donde pasaron por la pantalla la cara que puse, seria y todas esas cosas así, eso me da pena porque yo digo: yo no soy así, entonces me cuestiono porque a estas alturas de mi vida no puedo entrar en una situación de esas, pero bueno, soy un ser humano al fin y al cabo y tengo muchos defectos".
El mayor susto ...
"Todos tenemos miedos e inseguridades, pero me atemoriza la deslealtad, la mentira y la incomprensión. También le tengo miedo a la noche cuando tengo preocupaciones de cosas importantes porque la noche es especial para los temores, es decir, ya cuando amanece la situación cambia. Por lo general en la noche es cuando a uno le dan dolores, le duele una muela, la cabeza, le duele todo. No me preocupa la inseguridad ni nada, soy totalmente desprevenido y no tengo miedos porque no tengo deudas ni ofendo a la gente. A veces me asusta o me preocupa el futuro de los hijos, ¿qué será de su vida, qué irán a hacer?, pero digo ese ya no es mi problema porque he ido cumpliendo con lo mío y a la distancia los estoy observando".
¿Y por qué tan serio? ...
"Esa es una característica de la gente del sur, particularmente los uruguayos. Nosotros conseguimos algo donde todo el mundo se alegra y nosotros nos vamos a la casa a tomar mate y a encerrarnos. Creo que eso es producto de la forma de vida, del clima, de nuestra descendencia un poco conservadora. Si se nos mira desde la música, el tango o el folklore, todas sus letras siempre son dramas de la vida, entonces a mí Colombia me enseñó a otras cosas. Acá me acostumbré a la música, a la alegría de la gente, a tomarme un trago que nunca me lo tomaba, entonces en ese aspecto me ha servido, pero debo reconocerlo que somos demasiados serios en algunas cosas".
Me pone mal ...
"Las injusticias, no solamente en Colombia sino en el mundo entero. Los niños en la calle, ver que se gastan 100 mil millones de dólares en guerra y yo reflexiono: si los seres en el mundo nos pusiéramos de acuerdo para acabar con las necesidades que hay hoy en día, todo sería mucho mejor. Me da ira que el muerto en la medida de su importancia, nivel social o actividad, es importante o no, me pone mal que el secuestrado dependiendo de quién es o qué hace, lo canjeamos o salimos a gritar a la calle a que lo suelten. Me da ira el ver que no miremos a las personas como lo que son realmente, como seres humanos, tengan mucho o poco, que los estemos dividiendo en estratos sociales".
Me pone bien ...
"Una cancha de fútbol porque como bien dice Valdano, un estadio es el laboratorio más grande para entender el comportamiento humano porque ahí se mezclan los estratos, las razas, los sexos, es decir, toda una cantidad de reacciones indescriptibles que enriquecen. Definitivamente soy muy feliz en un estadio de fútbol y cuando llego a mi casa y estoy junto con mi familia, esos son los momentos de más felicidad mía, sin ninguna duda".
Hola nostalgia ...
"Los que nos fuimos jóvenes de nuestra tierra y vamos allá, nos damos cuenta que ya no somos de ese lugar y cuando estamos acá, si bien nos tratan con cariño y todo, llega un momento en que nos damos cuenta que tampoco somos de acá, entonces uno se pregunta: ¿de dónde soy?, y uno llega a la conclusión de que de ninguna parte, soy un ciudadano del mundo. Hay momentos que tengo nostalgia y si me pongo a escuchar música de mi país, no puedo y ahí mismo tengo que colocar un vallenato, una salsa y ya me alegro".


