Por la oportunidad.
Edwin Asprilla espera poder demostrar sus cualidades para confirmar la confianza entregada por el estratega cardenal el pasado domingo cuando debutó profesionalmente frente al Deportivo Cali.
Más que nadie, sabe que tiene las cualidades para marcar diferencia en el fútbol colombiano. Porte, talla, talento, pero más que todo, ganas y trabajo. El pasado domingo se mezclaron en su cabeza sentimientos de alegría, satisfacción, miedo, responsabilidad y muchos más, cuando el profesor Comesaña, le confirmó que sería titular con Santa Fe, nada más ni menos que enfrentando al líder del campeonato colombiano.
Lo realizado en la cancha durante los minutos del primer tiempo que actuó, le valió para que la tribuna, algún sector de pie, le reconociera con aplausos su primera incursión en el fútbol profesional. Ya antes había querido saborear las mieles del profesionalismo cuando estuvo en el América de Cali y en Millonarios, pero en ninguna de las dos escuadras contó con la suerte que le dejaran mostrar de lo que era capaz.
Nacido en Itsmina, Choco, siempre ha tenido claro que quiere jugar, trabajar y mostrar su aporte en el fútbol. Edwin Jafeth Asprilla Hurtado, nació un 28 de abril de 1984., pesa 68 kilos y mide 1.72 mts. Apareció para el fútbol en la Selección del Bajo Baudo, allí comenzó a mostrar gambetas y talento que lo llevo a militar en el Atlético Colombia de Barranquilla, un equipo que ha dado grandes figuras para el fútbol profesional colombiano, “Fantasma” Ballesteros, Javier Martínez y muchos otros han pasado por esta organización que con trabajo y dedicación se ha mantenido y ha dado la posibilidad para que muchos jóvenes realicen sus sueños de llegar al fútbol profesional.
Su primera escala fue en Millonarios, allí trabajo durante un año, pero no contó con la posibilidad. Luego enfiló baterías y llegó al América de Cali, y no fue tenido en cuenta por la edad. Regresó a Millonarios y de nuevo, nada.
Recaló en Santa Fe, en el equipo de reservas, y su trabajo le valió que fuera tenido por Comesaña para trabajar con el primer equipo, y así alternando entrenamientos, partidos con el cuadro de reservas, y con un golpe de suerte, se ganó la posibilidad de poder jugar con la profesional.
“Es emocionante salir a la cancha sabiendo que hay mucho por hacer y que uno puede hacer parte del equipo que lo va a realizar. Tanta gente, tantos gritos, hace que uno se llene de valor y trate de mostrar lo mejor de si” Ese halo de valor fue el que lo lleno de entusiasmo y desde el vamos el joven jugador demostró características para quedarse con la posición. Dos posibilidades claras, aportó en el ataque y lució ansioso por el objetivo trazado. Cuando fue relevado antes de finalizar el primer tiempo, salió aplaudido por la tribuna y unos cuantos reclamaron por su cambio. Queda mucho por recorres y aprender, pero Edwin esta dispuesto a asumir el reto y llegar con Santa Fe hasta donde no pudo en otros lados.


