“Es una felicidad que no podría explicar”
Sebastián Figueroa es uno de los grandes hinchas de Santa Fe y aunque es pequeño, dentro de sus sueños se encuentra una nueva estrella roja y sigue al equipo ‘cardenal’ en compañía de su padre, con quien acude frecuentemente a la tribuna occidental del estadio capitalino para ver al Expreso Rojo de Bogotá.
La primera vez que Sebastián fue al Campín, sólo contaba cuatro años con sus pequeños dedos de las manos. Y aunque casi no lo recuerda, a partir de allí, se contagio de una afición que comparte toda la familia santafereña.
“De ese día, sólo recuerdo que estaba nervioso porque nunca había entrado al estadio, era un partido con el Once Caldas y mi papá me dice que ganamos”, afirma.
Cantar goles es para Sebastián costumbre de cada quince días y sufrir con cada uno de los encuentros que tiene el rojo de la capital, hace parte de su vida. A sus 12 años ve el fútbol como un componente esencial para él y su familia por lo que representa el equipo que su padre ha seguido toda la vida.
“Soy hincha fiel gracias a mi papá, él es cien por ciento santafereño y me ha enseñado todo lo que sé de Santa Fe. Fue quien me llevó por primera vez al Campín y el que me habla diariamente del equipo. Es lo mejor que me ha dado en la vida” dice el joven hincha.
Sebastián es uno de esos hinchas jóvenes que tuvieron la suerte de ver al equipo rojo dar una vuelta olímpica. No tuvo que esperar más de 20 años para presenciar una final en la que los ‘cardenales’ levantaran una Copa.
Aquel 18 de noviembre, Sebastián se levantó y el primer pensamiento del día fue para Santa Fe. Era el encuentro final de la Copa Postobón. Y esa sería la oportunidad perfecta de ver al campeón celebrar. Su ansiedad no dejó que el tiempo transcurriera en su colegio con tranquilidad y no hallaba la hora de llegar a casa para salir al estadio.
“Ese día fue un sueño, lloré con mi papá cuando Julio tapó el ultimo penalti. Sufrí mucho en esos lanzamientos pero aunque sentimos por momentos que todo estaba perdido yo confiaba mucho en el equipo. El gol del Omar Pérez lo grité con el alma fue algo tan emocionante que no se cómo explicarlo. Cuando nos fuimos a lanzamientos desde el tiro penal yo siempre confié en Julio y él no me defraudó” recuerda Sebastián aún con toda la alegría que le causó el título conseguido.
Sebastián aún no tiene claro de qué rumbo tomará su futuro pero de lo que siempre estará seguro es que será santafereño toda la vida, la pasión que heredó de su padre.
Sebastián Figueroa junto con Juan Felipe Pimiento en una foto tomada el 17 de Abril de 2004 previo al juego entre Santa Fe y Once Caldas que terminó empatado a 2 goles.


