Efraín Castillo Q.E.P.D.
Efraín Castillo, fila superior, extrema derecha
En momentos de júbilo como este, con Santa Fe figurando nuevamente a nivel internacional, también hay tristeza en el equipo "cardenal": uno de sus grandes jugadores, bastión de la consecución del título en el 66 y de la participación del equipo en Copa Libertadores en el 67, falleció el pasado 8 de abril.
Este es un breve, pero sentido homenaje a Efraín Castillo.
"Pastusito", como le decían cariñosamente sus compañeros, nació en Unión, en el departamento de Nariño el 25 de noviembre de 1944.
Debutó con el cuadro capitalino el 4 de mayo de 1965 en el clásico regional, donde se desempeñó con gran categoría marcando al delantero estrella de Millonarios, “maravillita” Lima; previamente, junto a su gran amigo Alfonso Cañón, había representado a la selección de Cundinamarca en los torneos departamentales de Girardot; alcanzó a jugar un total de 157 partidos vistiendo orgullosamente la casaca “albirroja” y fue uno de los artífices del título conseguido en 1966 bajo la dirección del doctor Gabriel Ochoa.
Su gran capacidad de aprendizaje y evolución individual le valieron el reconocimiento de "revelación" en el torneo juventudes de América, gracias a su picardía deportiva, su amplia capacidad técnica y su gran sentido de compañerismo.
También fue convocado a la selección nacional para enfrentar a Chile por un cupo la Copa América del año 1967 el 11 de diciembre de 1966, allí jugó junto a sus compañeros de escuadra Alfonso Cañón y Delio Gamboa.
En 1966 fue parte del histórico plantel que consiguió el cuarto título local de Independiente Santa Fe, de esta manera se ganó el derecho a participar en la Copa Libertadores del año siguiente, donde anotó un memorable gol a River Plate en el estadio El Campín el 2 de Abril del 67.
Tenía una gran habilidad de adaptación dentro de la cancha, porque aunque se desempeñó la mayoría de veces como lateral, se acomodaba fácilmente como volante, siempre a la disposición de las necesidades del equipo.
En 1968 su vida futbolística la continuó en Junior de Barranquilla, donde también fue titular inamovible, y la terminó gloriosamente en Deportes Tolima, como siempre demostrando su gran capacidad técnica y su valiosa experiencia.
Después de finalizar su carrera futbolística se graduó en 1980 como economista de la universidad Católica de Colombia y trabajó en el INCOMEX desde enero de 1976 hasta diciembre de 1991; posteriormente se enfocó su vida familiar, como lo recuerda con cariño Walter Morales, viejo compañero de equipo y amigo personal a través de los años.
Importantes fueron los momentos que Efraín Castillo ofreció para el deleite de miles de corazones, partidos, goles y jugadas únicas que ni el tiempo, ni la muerte misma pueden arrebatar a la historia.
A pesar de que su partida es un gran golpe para el corazón de la hinchada cardenal, son muchos los grandes momentos y bellos recuerdos que permanecerán en la memoria de quienes aún lo consideran un ídolo santafereño, "El pastusito cardenal".


