Santa Fe debe pedir una rectificación

Después de la vitrina que tuvo el conjunto “cardenal” ante todo el mundo deportivo el pasado jueves, cuando los bogotanos pudieron ver a Valoyes y a Néculman intentando vencer la portería de Jerzy Dudek y a Nájera marcando a Van der Vaart y a Robinho, los comentarios alrededor del histórico partido no se hicieron esperar. Sin embargo, no todas las consideraciones que se realizaron en el antes y el después del amistoso se centraron en el desarrollo del encuentro sino que se ocuparon en enrarecer el ambiente en el que se disputó el compromiso.
Cuando el Real Madrid pisó la grama de El Campín muchos lanzaron expresiones de admiración y en las tribunas se empezaron a alumbrar pequeñas luces de cámaras digitales que intentaban inmortalizar el histórico momento. Es que Santa Fe debía jugar con el Real y no con el Atlético, como se sugirió. La idea no es jugar por jugar a ser amigos, la idea es jugar para ver fútbol, ese deporte que nos apasiona y nos mueve el corazón, y nada mejor que conservar el picante de la rivalidad. Jugar con equipos del estilo del Madrid es definitivamente bueno, así traigan consigo pensamientos políticos o de élites sociales.
Y aunque el tema del conjunto “merengue” se encuentra un poco más que trillado y su victoria en Bogotá fue lo de menos, porque Santa Fe demostró que puede hacerle goles al “mejor del mundo” y que tiene hombres talentosos como Seijas que pueden jugar con ellos sin tener que apocarse, es preciso referirse a varios acontecimientos:
El Real Madrid vino a la Capital y demostró su casta, nada parecido a lo que mostró la página web oficial de los vecinos azules que después de ser derrotados por el Barcelona, pero de Guayaquil, felicitaron a los españoles por la victoria en Bogotá cerrando una imagen en el intro de su página diciendo “La historia da a cada quien su lugar”. Claro, Santa Fe juega con el Real y Millonarios con los ecuatorianos, qué más que eso para hacer historia (no existe la más mínima intención de demeritar a nuestro país vecino y sus deportistas, es que guardando las proporciones el conjunto europeo no podrá tener comparación con un equipo suramericano).
Se creería que en ocasiones la hinchada roja es intolerante con la azul por su prepotencia mal fundamentada, sin embargo hay algo de cierto en que los “cardenales” respetaban a los dirigentes “millonarios”. Pero la imagen puesta se sale de la rivalidad. Se suponen varias razones: ¿envidia?, ¿resentimiento?, ¿malas finanzas? Sí, al parecer para algunos es difícil de creer que la constelación de estrellas haya pisado El Campín para jugar con el “modesto Santa Fe”, como mal llama al equipo bogotano la periodista Salud Hernández. Tal vez sea un poco tarde reseñar esta acción, pero entenderán que los santafereños no acostumbramos a meter las narices en lugares que no interesan.
Un lector de El Tiempo y Gabriel Meluk, director de deportes de este diario, coincidieron en que ese club debería ser sancionado por la DIMAYOR o mínimo disculparse públicamente. La sanción podría llegar a ser una exageración, claro, si no hubieran muerto durante el año más de seis hinchas de diferentes equipos colombianos gracias a su afición. No se quisiera ni imaginar que podrá pasar el próximo miércoles en el Clásico de la Copa Colombia con esa provocación. La irresponsabilidad de los directivos fue un total desacierto para el ambiente previo al partido y su sanción no será una exageración, pues en el artículo 68 del Capítulo IX del Reglamento de sanciones hecho por la DIMAYOR se consigna:
“ARTICULO 68º - CONDUCTA INCORRECTA CONTRA EL PÚBLICO.- Al directivo que por medio de palabras, ademanes, actitudes provocadoras o descomedidas irrespete al público, se le impondrá multa de tres (3) a seis (6) salarios mínimos mensuales…”, esto sin interpretar varios artículos que se encuentran estipulados en el Reglamento acerca de los dirigentes generadores de violencia.
Millonarios es un club bogotano, se supone que orgulloso de serlo, pero parece que sus directivos, editores o quienes manejen los medios de comunicación del equipo “embajador” no conocen las problemáticas de la ciudad y los sufrimientos causados por el fútbol como para ponerse con ridiculeces. Se espera que tal cosa no termine en tragedia.
Por otro lado, bastante comentada resultó la columna de Salud Hernández para el diario español El Mundo , publicada en la página de Internet de este periódico, en la que sugiere que el acontecimiento del partido entre Santa Fe (sin tilde, señora Hernández) y el Real Madrid, es una razón para sospechar de la dirigencia santafereña y de las entradas económicas del equipo y calificarlas como “lavado de dinero”.
Para esto dos apreciaciones: o el equipo “cardenal” sale a aclarar definitivamente sus ingresos con información contable en mano (no sólo compra y venta de jugadores) o Salud Hernández se documenta mejor (como en alguna ocasión lo estuvo cuando fue DT del equipo por una semana invitada por la revista SOHO ) y le pregunta a la dirigencia del negocio del partido para dar un concepto más claro.
Porque es muy fácil salir a decir que Santa Fe, el equipo de “sus amores tardíos” como ella lo calificó en el artículo que realizó a la revista mencionada, ha evolucionado desde la salida del profesor Sarmiento hasta la fecha con dineros “mal habidos” sino se ha hecho el debido estudio del procedimiento del camino recorrido. Y acá cabe otra aclaración: la periodista española dice que de la “noche a la mañana” apareció el dinero y se terminaron los vestuarios de la sede deportiva ubicada Tenjo. Si la señora Hernández cree tener tanto conocimiento sobre el “expreso rojo” debería saber que los camerinos ya estaban construidos mucho antes de la llegada del presidente Armando Farfán este año.
Además, ¿por qué Salud Hernández no le ha preguntado a TU BOLETA, empresa responsable del evento, cuántas boletas se vendieron?
Claro siembra una duda no sólo a ella sino a muchos hinchas que a estas alturas del partido no tienen ni idea de dónde salió el bus, el contrato del “Bolillo”, el negocio de las canchas y hasta el contacto con el Real Madrid. Cuestión en la que Hernández nos podría ayudar a indagar, ya que se siente tan cercana al club y se atreve a sugerir tales ideas.
¿Cuánto tiempo más tendremos que aguantar, nosotros los hinchas “cardenales”, este tipo de insinuaciones? La dirigencia albi-roja está en la obligación de pedir una rectificación tanto a la dirigencia de Millonarios como a la periodista Hernández y evitar que el nombre de Santa Fe siga manchándose con ambigüedades sin un fundamento claro. El nombre de la institución se respeta.


